Nuestra agencia entiende por branding a las diversas estrategias que realiza una empresa para ganar y conservar clientes. El branding emocional, entonces, será aquel tipo de estrategias que apele a generar determinadas emociones en el público; cuyo objetivo final será que este se enamore de la marca.
El branding emocional abarca, entonces, un sinnúmero de mecanismos sensoriales que posicionan a la marca en el inconsciente de sus consumidores: los empaques, el olor de la tienda, el trato que recibe el cliente, etcétera.
Gracias a estos recursos, la relación marca-cliente se fortalece, hasta establecerse una fidelidad hacia la marca, la cual incluso puede derivar en fanatismo.
Para explorar ejemplos de marcas que hayan calado en el imaginario colectivo, realizamos un experimento pidiendo las reacciones que generan cinco marcas que consideramos lovemarks en un público joven.
Nuestra intención es comprobar cómo mencionando no el producto, sino simplemente el nombre de una marca, se genera cierta reacción emotiva en cada cliente. Dichas emociones expresan un juicio de valor. Son el resultado, pues, de los conceptos intangibles que abarca cada marca, y reflejan (en no pocos casos) la efectividad de sus estrategias de posicionamiento.
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